5
Enero
2009

MARGINADOS Y OLVIDADOS GRACIAS A UN INVASOR CON SOBREPESO PRODUCTO DEL CONSUMISMO COMPULSIVO…

Estos tres pobres venerables ancianos llevan dos mil años con su PYME, atendiendo únicamente al mercado español y sin intención de expandirse. Están sufriendo una agresión que amenaza con destruirlos.

Reivindicamos la figura de los Reyes Magos porque:

1. Los Reyes Magos son un símbolo de la multirracialidad y nunca han tenido problemas de inmigración.
2. Los Reyes Magos son fashion total, su elegancia en el vestir no ha pasado de moda en dos milenios.
3. Si no existiesen los Reyes Magos, las vacaciones se acabarían el 2 de Enero.
4. Los Reyes Magos son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen a fertilizar el suelo patrio (nada de trineos volando ni gilipolleces que no existen…)
5. Los Reyes Magos generan un montón de puestos de trabajo entre pajecillos, carteros reales y multitud de gente que va en la cabalgata.
6. De Papá Noel puede hacer cualquier pelagatos, pero para hacer de Reyes Magos se necesitan al menos tres.
7. Los Reyes Magos fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las botas se deben limpiar al menos una vez al año. Por contra, el gordinflas exige que se deje un calcetín, prenda proclive a servir de acomodo de la mugre, cuando no de indecorosos ‘tomates’.
8. Los Reyes Magos planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban la función.
9. Santa Claus vive en el Polo norte y por eso es un amargado, los Magos son de Oriente, cuna de la civilización y por ello de una elegancia no decadente.
10. Los Reyes Magos tuvieron un papel destacado en la Navidad, Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio y que no participó en nada en los acontecimientos de la Navidad.
11. Los Reyes Magos son de los poquísimos usuarios que mantienen en pie la minería del carbón en Asturias. No lo han cambiado por gas natural ni por bombillitas horteras.
12. Los Reyes Magos lo saben todo. Santa Claus no sabe otra cosa que agitar estúpidamente una campanita.
13.Santa Claus es un zoquete que no respeta los sentimientos de los renos de nariz colorada. No hay documentado ningún caso de maltrato psicológico por parte de los Reyes Magos hacia sus camellos.
14.Los Reyes Magos son agradecidos, siempre se zampan las golosinas que les dejamos en el plato.
15.Sin los Reyes Magos no se habría inventado el Roscón de Reyes.
16.Finalmente, Santa Claus se pasa la vida diciendo ‘¡Jo, jo, jo!’. Risa forzada y sin sentido. Señal de estupidez.

Empecemos la campaña en PRO DE NUESTROS QUERIDÍSIMOS Y ANTIQUÍSIMOS REYES MAGOS, QUE VUELVAN A AFLORAR LAS TRADICIONES CON ARRAIGO CENTENARIO…
Todos los años por estas fechas sufrimos una agresión globalizadora en forma de tipo gordinflón, una manipulación de las mentes de los niños de España y del resto del universo.
Ese adefesio carente del más mínimo sentido de la elegancia en el vestir, con aspecto de dipsómano avejentado y multirreincidente en el allanamiento de morada por el método del escalo, es un invento de la multinacional más multinacional de todas las multinacionales, Coca-Cola.
En los años 30, cogieron al San Nicolás de la tradición Nórdica, que originalmente se paseaba vestido de obispo o de duende un tanto zarrapastroso y lo enfundaron en un atuendo con los colores corporativos (rojo y blanco).
Desde entonces, generaciones de tiernos infantes de medio mundo han sido machacadas por la publicidad, alienándose hasta tal punto que piensan que un mamarracho publicitario representa todo lo bueno del ser humano.
¡Basta ya!, ¡reivindiquemos nuestras señas de identidad! ¡Abajo Santa Claus y vivan los Reyes Magos!


5
Enero
2009

Algunos médicos y conductores de ambulancia se descalzan y, tras realizar sus abluciones, extienden sus alfombras y rezan. Tienen miedo. Pero seguirán trabajando toda la noche.

Varias piezas de metralla impactan sobre el patio del edificio del hospital Kamal Adwan de Beit Lahiya y sobre el lateral de uno de los vehículos sanitarios, rompiendo una de las ventanas. No hay chalecos antibalas para todos. Se los turnan en las salidas. No sólo son expertos en conducción temeraria y primeros auxilios; también reconocen los diversos sonidos de las explosiones y saben que los tanques Merkawa se han unido a los aviones y helicópteros Apache.

Es domingo de madrugada y el cielo continúa iluminándose en intervalos cada vez mas breves. Vibran las puertas y ventanas. El personal sanitario va cambiándose de habitación a medida que identifica el avance del bombardeo.


3
Enero
2009

Queridos hermanos y hermanas de la Familia Agustino-Recoleta:

Con alegría recibo la invitación que nos hace hoy la Iglesia a cuantos rezamos el Oficio de Lecturas, con el texto de nuestro padre san Agustín, que encabeza este mensaje navideño. Es una invitación que ratifico gozosamente repitiéndola para vosotros, pensando que puede servirnos a todos para hacer nuestros estos mismos sentimientos y actitudes y añadiendo algunas reflexiones que nos ayuden a celebrar, como se merecen, estas fiestas navideñas.

No hacen falta muchas explicaciones para entender que estas expresiones agustinianas presuponen un sujeto cristiano comprometido que asume la responsabilidad de transmitir, de palabra y con la vida, el anuncio de Jesucristo, para llevar a la fe en Él, como los primeros discípulos que ardían en deseos de hacerlo: no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.

¿Qué es lo que nosotros hemos visto y oído?

Ante todo, podemos apreciar que la Navidad es un misterio de paz. En esa noche los ángeles han cantado: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Los ángeles han anunciado el gran acontecimiento a los pastores: alegría, incluso estando lejos de casa como emigrante, la pobreza del pesebre como cuna, la indiferencia del pueblo, la hostilidad del poder… Desde la gruta de Belén se eleva hoy una llamada apremiante para que el mundo no caiga en la indiferencia, la sospecha y la desconfianza, aunque el trágico fenómeno del terrorismo, de la droga, de la incómoda y triste situación de diversas crisis políticas, sociales y económicas y… religiosas acrecienten incertidumbres y temores en numerosas familias, comunidades, instituciones y países.

Continuando con el texto agustiniano citado, Agustín, usando su personal estilo catequético y pedagógico, hace una trascendental e inquietante pregunta, a la que también proporciona su respuesta: ¿Por qué la paz en la tierra, sino porque la verdad brota de la tierra, o sea, Cristo ha nacido de la carne? Y él es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa: para que fuésemos hombres que ama el Señor, unidos suavemente con vínculos de unidad.

Jornada mundial de la Paz

El Papa Benedicto XVI, en el mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Paz resalta algunos aspectos sobre el tratamiento que se está dando al fenómeno complejo de la globalización en relación con la pobreza: Se están llevando a cabo campañas para reducir la natalidad en el ámbito internacional… y lo que es más grave aún, frecuentemente ni siquiera respetan el derecho a la vida. El exterminio de millones de niños no nacidos, en nombre de la lucha contra la pobreza es, en realidad, la eliminación de los seres humanos más pobres.

En contraste con estas realidades denunciadas, volvamos a Belén para vivir la Navidad, como la fiesta del amor y contemplar extasiados un misterio lleno de amor. Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su Hijo Unigénito para darnos su propia vida. La Virgen Madre le da todo el amor que tiene, en el frío portal y en medio del silencio. La gloria del Verbo Eterno, eterno como el Padre, se halla escondida en un Niño que, en el primer instante de su vida terrena, no sólo acepta todas las debilidades humanas sino que las experimenta en las condiciones más pobres. Es inmenso el tesoro que encierran esta palabras: Dios es amor. Dios ha bajado de la altura de su divinidad a la bajeza de la humanidad, movido únicamente por su inmensa caridad.

Desde este presupuesto podemos deducir que la Navidad para nosotros hoy sigue siendo también una fiesta para corresponder al amor de Dios. El amor verdadero vence cualquier obstáculo, acepta cualquier condición y sacrifico, con tal de poder unirse a quien ama. Para corresponder al infinito amor de Dios debemos recorrer un camino semejante al del Verbo: la humildad. Este camino habrá de comenzar por el despojo de nuestro orgullo, vanidad, pretensiones en nuestros derechos, títulos, cargos desempeñados y frutos conseguidos, nuestro honor, nuestro proyecto personal… Y quien desee seguir más de cerca de Jesús —imitarle dice san Agustín— debe despojarse voluntariamente y de corazón, por amor suyo, del ego, del amor propio, del apego a las riquezas materiales y al consumismo… que nos esclavizan y nos impiden dar a Dios el culto verdadero.

Fiesta de salvación

Con estas disposiciones, podemos avanzar para contemplar la Navidad como fiesta de salvación. Lo anuncian los ángeles a los pastores: os ha nacido el Salvador. Por lo tanto, no puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida que termina con el temor de la muerte y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Todos participamos de este gozo y podemos celebrarlo con júbilo: el santo porque se le acerca la victoria, el pecador porque se le invita al perdón; al no creyente se le invita a la fe y a la vida: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres.

En este itinerario navideño no caminamos a oscuras. Navidad es la fiesta de la luz de Dios: La vida era la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la acogieron. No era Él —Juan Bautista— la luz, sino que vino a dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Desde mi fe: Creo en Jesucristo… Luz de Luz.

En la noche de Navidad surge la luz que es Cristo, que brilla y penetra en los corazones de los hombres, infundiendo en ellos nueva vida; enciende en ellos la luz eterna, que siempre ilumina al ser humano, incluso cuando las tinieblas de la mente envuelven su cuerpo. Esta luz está provocada por el fuego del amor de Dios y es como llama de amor viva que hiere tiernamente en lo más profundo del alma.

Iluminados por esta Luz, podemos percibir con claridad meridiana que si Dios se hace hombre por amor, todo hombre es mi hermano y debe ser respetado como hijo de Dios y hermano de todos los hombres. Este amor llena de sentido cristiano toda la vida: el hombre, el matrimonio, la familia, la sociedad… No hay fronteras ni barreras de lenguas, países, razas, colores, sexos, culturas: uno solo es vuestro Padre y todos vosotros sois hermanos; lo que hicisteis con cualquiera, conmigo lo hicisteis. La Navidad nos invita a ser solidarios; el consumismo nos divide. Por eso, la Navidad es también la fiesta del amor fraterno.

San Agustín

Recordamos una vez más la invitación de san Agustín a celebrar con alegría el Nacimiento del Señor, día afortunado,fiesta de inmensa alegría.

De ahora en adelante, pero especialmente en estas fiesta de Navidad, tengamos presente la interpretación cualificada del Papa respecto a la globalización en el citado mensaje para la inminente Jornada Mundial de la Paz: La referencia a la globalización debería abarcar también la dimensión espiritual y moral, instando a mirar a los pobres desde la perspectiva de que todos comparten un único proyecto divino, el de la vocación de construir una sola familia en la que todos —personas, pueblos y naciones— se comporten siguiendo los principios de fraternidad y responsabilidad.

Los creyentes de todas la religiones, junto con todos los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, estamos llamados a construir la paz para un mundo mejor.

Junto a la Virgen Madre, permanezcamos orando ante el pesebre, donde está acostado el Niño, para participar de su mismo asombro ante la misma condescendencia de Dios. Que María nos preste sus ojos para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad de los miembros de su Hijo, a reconocer su rostro en los niños de toda raza y cultura y a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y amor. Que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado aún por tensos contrates e inauditas violencias, reconozcan en el Niño que está en sus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón.

Agradezcamos al Dios Uno y Trino por contar con nosotros para realizar su proyecto de salvación para la humanidad. Pidamos y agradezcamos también la intercesión de aquellos que han colaborado más de cerca en este plan divino y nos ayudan a sentirlo y vivirlo como ellos lo hicieron.

Sin el fiat de María no hubiera sido posible este misterio de amor y salvación. José, que era bueno, sin haber tenido parte en nada, creyó y esperó y amó a este Niño, más que si fuera propio. Los santos se han entregado, sin condiciones, a cumplir su parte en el proyecto de Dios.

Muy importante: no nos escandalicemos de las esperas interminables; respetemos los plazos y las esperas de Dios.

Con el deseo de una Feliz Navidad, abierta y apoyada en el amor y la esperanza, un venturoso año 2009.

Fr. Javier D. Guerra Ayala, prior general


22
Diciembre
2008


22
Diciembre
2008

El mundo está lleno de amargados de la vida, aguafiestas sin remedio, bobalicones sin rubor, lenguaraces a la deriva, mustios sin fronteras que a poco que avistan en el horizonte una minúscula señal de Navidad, se lanzan, pesarosos, al discurso del miedo, a la homilía del consumismo, al sermón de la advertencia, a la admonición luctuosa sobre celebraciones arcaicas que nos abandonan a la melancolía y la hipocresía. En otras palabras: pretenden administrar, juzgar y controlar nuestros deseos y nuestra capacidad para divertirnos y ser felices. Es un extraño rito ancestral al que se acogen estos heraldos de la ñoñez, empeñados en que celebremos la fiesta como ellos creen que debe celebrarse y, entonces, se embarcan en una cruzada donde su objetivo es que gastemos poco, sonriamos lo menos posible, pongamos cara de castaña, encerremos nuestra dieta en un monasterio y nos sintamos culpables de cuanto malo sucede en el mundo. Vienen estos mensajeros de la cutrez enarbolando un diccionario —solidaridad, compromiso, responsabilidad, integración, justicia, etc.— como si los demás fuéramos unos desalmados ignorantes que necesitan de su guía espiritual para sentirnos bien con nosotros mismos. Uno lleva toda la vida combatiendo a estos atribulados farsantes sociales que son capaces de romperle el corazón a un niño y resucitar a un muerto con tal de salirse con la suya y endorsarnos el maldito alegato que suena más a estrechez de miras y revolución pendiente que a interés social y madurez personal.

Sin embargo, cuando, a fuerza de repetitivos y cansinos, conocíamos sus armas, herramientas e iconos y preferíamos ignorarlos como respuesta, ahora se ponen de moda esos fulleros del laicismo arracimados a toda una recua de progresistas con capital, intelectuales de salón y ayatolas del pensamiento único aplicándonos la receta de una nueva religión presentada como suprema y cuyo primer mandamiento es el de aniquilar las demás religiones o, en su defecto, el cristianismo como fundamento de todos los males que pueblan el universo. La cosmovisión de estos, digamoslo ya antes de que cunda el pánico, eruditos a la violeta y estúpidos en ayunas es tan pacata y ridícula que tiran belenes escolares a la basura, prohíben festivales navideños en los colegios y le dicen a los niños, sin tapujos, que los reyes son los padres. Estos locuaces y espumosos talibanes del laicismo son más peligrosos que los otros y no nos hacen ninguna gracia porque argumentan sus prédicas, encuentran megáfonos mediáticos y pasan lista. Persiguen al ciudadano enfundados en una erudición excelsa que nos recuerda lo alejados que nos encontramos del progreso, lo equivocados que estamos por respetar las tradiciones y lo tristes que somos porque no sabemos divertirnos al margen de celebraciones de fácil componente religioso. Son la elite de la sociedad que pretende arrogarse una representación que no tienen y perseguir, con fanatismo e intolerancia, el más abrupto de los mítines cuarteleros al amparo de una religiosidad mutada en ateísmo, agnosticismo y, finalmente, laicismo.

Más lo peor de todo es la manifiesta incultura, la estupidez supina, la soporífera torpeza de políticos y adláteres que confunden laicismo con aconfensional —la Constitución no dice que España sea laica sino aconfensional—, cristianismo con catolicismo —descubriendo, así, que, en realidad, su cruzada es contra una Iglesia que se les atraganta—, interpretan que las fiestas de marcado tinte religioso son dañinas para la vida en comunidad, aducen que su promoción y celebración pública pueden ofender la sensibilidad de quienes practican otras religiones y concluyen, sin sonrojo, que seremos más felices y mejores ciudadanos y ciudadanas (el os/as es mío, en homenaje a estos zotes, también, de la gramática) si seguimos su doctrina, olvidando el abrigo de la propia. Si hay algo que uno ha observado a lo largo de su vida es a los tontos y la tontería y la conclusión más apabullante es que el tonto insiste una y otra vez en demostrar su condición. Hace poco un rimbombante laicista explicaba, al mejor estilo Chomsky aunque con más bajos emolumentos, que la Navidad y sus alrededores era un invento de los americanos por lo cual estar contra la Navidad era oponerse a Bush, a los americanos y a sus actitudes expansionistas y, agrego yo, a la guerra de Iraq, a su política en Oriente Medio y a la hamburguesa XXL.

No puede ser que celebrar la Navidad, festividad más cercana a la nostalgia, al consumismo y a la infancia que al nacimiento de aquel niño de Belén, sea motivo de la voraz persecución a la que actualmente está sometida por pomposos recaderos de recalcitrantes doctrinas más propia de jóvenes inadaptados que de políticos, profesores y otros seudolíderes sociales que se han apuntado a la moda laica. Si cantar villancicos (música y poesía) y representar pastorcillos, magos o vírgenes puede herir la sensibilidad de otras religiones habrá que, urgentemente, elaborar una lista de cuáles sensibilidades, religiones y doctrinas pueden ser susceptibles a no ser que se convenga que deben ser todas las habidas y por haber y, posteriormente, elaborar la lista de músicos y poetas, amén de otros artistas que deben ser excluidos de la sociedad no sea que hieran la sensibilidad de alguien. Más adelante, hay que recomendarles sin demora a estos laicistas de nuevo cuño cursos de reciclaje académico e intelectual a ver si aprenden de una vez que la influencia del cristianismo en la cultura occidental y en el mundo es de tal envergadura y tiene tal proyección histórica que ignorarla o minusvalorarla es, simplemente, muestra de inculta ingravidez social. La arquitectura, las artes plásticas, la literatura, la música, el sentido de la justicia, el sistema de libertades y otras conquistas sociales jamás hubieran sido posible sin la influencia judeocristiana, doctrina y cultura muy anterior a la islámica donde, por otro lado, no se atisba esa influencia sociocultural y sus consecuencias civiles. Finalmente, recomendarles, de proseguir en su estulticia, que propongan abiertamente en sus programas electorales —bien sea en parlamentos, ayuntamientos, asociaciones cívicas o comunidades de vecinos— que están a favor de eliminar de las ciudades gastos y fiestas que tengan que ver con la religiosidad —Navidad, iluminación, Cabalgata de Reyes Magos, Carnaval (sí, sí, Carnaval), Semana Santa, romerías, fiestas patronales, etc.— y que, por supuesto, van a exigir a los practicantes de otras religiones la no expresión pública de sus creencias puesto que, se tiene por demostrado, que los cristianos suelen tener también sensibilidad.

Si después de todo hemos de arrojarnos a los brazos del laicismo inculto imperante, propongo, sin dilación, para los proselitistas y modernos profesores de semejante doctrina que acudan a clase los quince días de vacaciones de Navidad, los diez días de Semana Santa, amén (perdón por la palabra) de cuantas fiestas, puentes y acueductos aparezcan en el calendario de fuente religiosa, incluidos los domingos. Por supuesto, inicio la recogida de firmas para que en Cataluña hagan un caganer de líderes islámicos igual que los hacen del Papa y así, además de constatar su compromiso, demuestran su valentía. ¿Ah!, y nada de lotería, nada de turrón y polvorones, nada de regalos y cenas de empresa y de nada de pagas extraordinarias.


16
Diciembre
2008

El Santo Padre, informa un comunicado, ha fijado ya los temas de las tres próximas Jornadas Mundiales de la Juventud, para favorecer el itinerario espiritual que culminará con la celebración internacional prevista en Madrid (España), del 16 al 21 de agosto de 2011:

-XXIV Jornada Mundial de la Juventud (2009): “Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” (1 Tm, 4,10).
-XXV Jornada Mundial de la Juventud (2010): “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mc, 10, 17).
-XXVI Jornada Mundial de la Juventud (2011): “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cfr. Col, 2,7).


15
Diciembre
2008

En el ecuador del Adviento no está demás un cuestionario como el que ofrecemos hoy. Es bueno intensificar nuestra preparación para poder celebrar la Navidad con sentido, no por inercia.

1. ¿Qué peso tiene, hoy, en nuestra vida de cristianos, ¡después de tantos siglos y habituados a la historia cotidiana!, la promesa de que la plenitud del Reino de Dios llegará, “como un ladrón en la noche”, por sorpresa, sin que sepamos ni el día ni la hora?

2. ¿Qué sentimientos te provoca el anuncio o la celebración de la esperanza cristiana, en medio de una cultura y un modo de vida tan realistas y de cortas miras como los presentes? ¿Vives con esperanza? ¿Podrías compartir los motivos y valorarlos con otros?

3. ¿Miramos y conocemos el mundo a partir de los grupos sociales más débiles e ignorados, mucho más en este momento de crisis económica, o buscamos un punto de vista equidistante, cuando no, sencillamente, descomprometido con la realidad cotidiana?

4. ¿Pensamos y celebramos la palabra de Dios a partir de Jesús, ¡de sus bienaventuranzas!, o más bien del “maestro espiritual” de nuestro gusto?

5. ¿Habla nuestra boca desde la “relación” con Dios que abunda en nuestro corazón, o habla desde lo que recuerda del catecismo?

6. ¿Cómo ayudamos a que crezca el Reino de Dios, hoy, en nuestra vida cotidiana? Podríamos concretarlo en relación a nuestra casa o familia, vecindad y trabajo, iglesia y sociedad, economía y política, cultura y ética, por ejemplo.

7. ¿En qué momentos y actuaciones tenemos dudas de estar colaborando en el crecimiento del Reino, incluso con miedo de estar impidiéndolo? (Lo pensamos como en la pregunta anterior).