Lo reconozco: soy malo malísimo. Resulta que este año ¡me ha tocado! Siii… soy el profesor de “Educación para la ciudadanía” en nuestro querido cole granaíno. Y… pensando, pensando, se me ocurrieron tres libros para leer a lo largo del curso. Aquí es donde va mi “maldad”: dos de ellos sí que me los había leído antes de comenzar el curso… pero el otro…
Por supuesto que ya hemos remediado la deficiencia y nos hemos leído el libro, como Dios manda (ha sido una lectura rápida, casi como uno de los días de la Creación: entre una noche y una mañana, jeje). Y ayer, hasta fuimos a ver la película, que a eso venía este comentario en el blog.
Pues eso, que nos fuimos tres amiguetes a Kinépolis de Granada con la intención de ver moverse ese famoso pijama de rayas. Y la verdad que me gustó: una película que enciende sentimientos, que cuenta una bonita historia y que, sobre todo, inserta en un contexto histórico que esperemos que nunca vuelva a repetirse.
Seguro que muchos habéis leído el libro (mis queridos alumnos de 3º de ESO lo están devorando… por la cuenta que les trae). Pues la película vendría a ser un buen complemento, a pesar de sus muchas deficiencias, por supuesto.
Al respecto, ¿algo que añadir? Habría que comentar muchas cosas sobre este contexto histórico de la Alemania nazi. Y al hilo de todo esto siempre me surge la cuestión de la implicación, separación, tolerancia de la Iglesia con toda esa cuestión. Mucho se ha hablado al respecto pero quizá no con mucha idea y rigor histórico. Podemos iniciar un bonito debate. Sobre esto, sobre la película, ¿qué decir?









